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La gestión de riesgos: un hábito que protege el futuro

  • 27 oct
  • 1 Min. de lectura

El riesgo no es el enemigo; es un aliado que nos muestra lo que debemos fortalecer. En las organizaciones, gestionar riesgos significa anticiparse, planificar y actuar antes de que los problemas ocurran.


En términos simples, toda empresa —sin importar su tamaño— debería cultivar el hábito de hacerse tres preguntas:


1.       ¿Qué podría salir mal?

2.       ¿Qué estoy haciendo para evitarlo?

3.       ¿Qué haré si ocurre?


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Al aplicar este pensamiento preventivo, se fortalecen los procesos, la toma de decisiones se vuelve más inteligente y se gana algo invaluable: tranquilidad operativa.


Algunas sugerencias prácticas:

  • Elaborar una matriz de riesgos por área o proceso.

  • Revisarla trimestralmente para mantenerla actualizada.

  • Establecer planes de acción y responsables claros.

  • Capacitar al personal en identificación temprana de riesgos.

  • Fomentar una cultura del “si pasa, estamos listos”.


Gestionar el riesgo es un acto de liderazgo y madurez empresarial. Las organizaciones que lo hacen, no solo sobreviven… evolucionan con confianza.


Las grandes transformaciones nacen de decisiones pequeñas, tomadas con determinación. No olvidemos que la mejora continua no es un destino, es una actitud diaria.


Por Nellys Sánchez

 
 
 

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